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Según el Centro de Investigaciones Sociológicas, el juego no preocupa a los españoles

Así lo demuestra la publicación del CIS del mes de septiembre

El Real Decreto de Comunicaciones Comerciales de Actividades de Juego, ha sentado como un jarro de agua fría en el sector del juego privado, que no oculta su enfado y achaca el documento a una mera cuestión ideológica.

El Juego no preocupa en absoluto a los españoles

Los principales responsables del sector han mantenido una conversación a través de la red social Twitter tras unas declaraciones de Mikel Arana, Director General de Ordenación del Juego, en las que destaca que la preocupación sobre el juego se trata de una “percepción y una mera cuestión de opinión pública.”

El motivo ha sido a raíz de la publicación del CIS del mes de septiembre, en la que se aprecia que no existe ni mucho menos la “alarma social” sobre la que en teoría se estaba fijando la nueva ley.

De hecho el juego nunca ha llegado a formar parte de las 65 preocupaciones más importantes de los españoles, y sobre esta cuestión se argumenta el sector del juego para atribuir a la ley causas meramente políticas, y no causas que sean consecuencia de una situación real.

El paro, la política o la corrupción sí preocupan en España

Para los españoles el problema más importante es el paro, una cuestión que lleva décadas enquistada en España y contra la que apenas se está luchando. La política en general es otra cuestión que preocupa, debido a la mala imagen que proyectan de nuestro país, la falta de entendimiento total y la infantilización repleta de demagogia que ha sufrido en los últimos años.

La independencia de Cataluña preocupa también, algo normal vistos los episodios de violencia de aquel 8 de octubre y las jornadas posteriores.

La corrupción y el fraude también preocupa a la ciudadanía, así como el futuro de las pensiones y la inmigración.
Pero el juego es algo que no aparece en ningún momento, demostrando que esa alarma no existe.

Sin ninguna evidencia sanitaria y sin una alarma social que pudiera justificar tal ley, el sector se lamenta de las pérdidas económicas y de los puestos de trabajo que se estarán perdiendo sin publicidad, además perfectamente evitables.