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La influencia del aspecto emocional en las apuestas deportivas

El perfil de un apostante nace en su personalidad. Existen muchísimos factores que influyen a la hora de apostar y de ningún modo debemos subestimarlos. Involucrarse en el mundillo de las apuestas deportivas de manera responsable conlleva una serie de cuestiones que desgranaremos a continuación, haciendo hincapié en este caso en el aspecto emocional y todo lo que éste implica.

Errores de principiantes

Los más novatos suelen equivocarse con mayor frecuencia. Si bien está claro que no pasa con todos los apostadores principiantes, hay muchos a los que la curiosidad y la adrenalina típicas de lo novedoso los llevan a cometer errores habituales como, por ejemplo, meterse a probar suerte en deportes desconocidos. Nunca hay que perder de vista que las casas de apuestas trabajan para no dejar detalles librados al azar, de forma que haciendo jugadas apuradas producto de un impulso no hacemos más que darles todavía una mayor ventaja de la que tienen inicialmente.

Del párrafo anterior se desprende que, como primera medida, debemos perseguir el ideal de alcanzar el mayor equilibrio emocional posible al momento de apostar. En ese sentido, cuanto más se incrementen los niveles de frialdad, estudio y lucidez, mucho mejor. Paralelamente, se recomienda siempre evitar las apuestas después de consumir bebidas alcohólicas o bien en estado de ansiedad. Para finalizar vamos a hacer alusión a otro error habitual en los jugadores con menos experiencia: apostar a favor del equipo por el que se simpatiza. Esto, hecho de manera sistemática, no es más que pagar una bancarrota en cuotas; en otras palabras, es “apostar por apostar”.

El manejo de los riesgos

Lógicamente, siempre correremos riesgos apostando. Porque estamos poniendo en juego nuestro dinero y porque en ningún deporte puede garantizarse un resultado de antemano. Pese a ello, vale insistir en dos conceptos mencionados más arriba: la frialdad y la ansiedad. Es muy importante tener una reacción mesurada tanto en las buenas rachas como en las malas, aunque mantener la tranquilidad en las malas probablemente sea más que importante. Muchos apostantes “pierden la cabeza” cuando transitan varias derrotas seguidas y pretenden recuperar las pérdidas rápidamente. Ejemplo: si tienes 20 euros en tu cuenta y pierdes 5 apuestas (de 2 euros cada una) en fila, debes evitar por todos los medios jugarte los 10 euros que te quedan en una sola apuesta. ¿Puede salir bien? Sí, claro, pero en el largo plazo ese comportamiento no hará más que llevarte a perder el control.

Ya pensando en ganar más que en perder, un yerro común es querer alcanzar el premio mayor en un día. Salvo contadas excepciones, obtener beneficios en las apuestas deportivas es una tarea que lleva tiempo, paciencia y dedicación. Entonces, resulta necesario domar esa ambición con un poco de cordura y precaución, dos características imprescindibles para tener éxito en este sector.

Consejos finales

Para comenzar este último apartado vamos a referirnos a la importancia de la estrategia. Es fundamental elegir un sistema para llevar a cabo el manejo de nuestro banco y sostenerlo, al menos por un período de tiempo determinado. Debemos tener claro de movida que ganaremos pero también sufriremos derrotas, por lo que querer cambiar el plan de juego ante la primera pérdida es un error absoluto. En todo caso, podemos poner un plazo desde el principio, pero siempre con la idea de respetarlo.

De vuelta en el momento de apostar, cabe aconsejar la búsqueda de un equilibrio entre las emociones y todos los complementos informativos que pudiéramos tener para sustentar la apuesta. Romper esta armonía conduce casi inevitablemente al fracaso, ya que los dos factores necesitan de la otra parte en pos de una decisión tan pensada como argumentada. De cualquier modo, es bueno comprender que tanto las ganancias como las pérdidas son responsabilidad propia: esto ayudará a asumir que se trata de un juego, que somos humanos y que todo puede ocurrir.

Por último, es clave remarcarse a sí mismo que las apuestas deportivas no dejan de ser un entretenimiento. Cruzar ciertos límites las convierte en una adicción patológica llamada ludopatía, a la cual no tenemos que minimizar de ninguna manera porque -si no se controla a tiempo- puede desencadenar en serios problemas (económicos, sentimentales y más) para la persona involucrada. Si crees que estás inmerso en esta enfermedad o vas en camino, no dudes en pedir ayuda, empezando por tus seres queridos más cercanos.