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Cómo se tributan las Apuestas Deportivas en España

Los jugadores españoles que tuvieran la suerte de obtener beneficios con las apuestas deportivas, se verán ahora obligados a rendir cuentas con Hacienda en la presente campaña de la renta.

Las ganancias y las pérdidas derivadas de las apuestas deportivas, del casino o del poker online deben ser integradas en la base general en la declaración del IRPF (junto con los rendimientos de trabajo, las actividades económicas o el alquiler de inmuebles), estando sometidas a una retención de entre el 19% y el 47%.

En este caso, las diferentes casas de apuestas monitorizan y registran los datos de cada usuario, por lo que al terminar el año, también rinden cuentas con la Agencia Tributaria, por lo que resulta complicado tratar de camuflar las ganancias o exagerar las pérdidas, con el objetivo de evadir impuestos.

Cómo se tributan las Apuestas Deportivas y el Casino Online

Los jugadores deben tributar en su Declaración de la Renta a Hacienda, a través del IRPF, en función de las ganancias, no de las pérdidas, que hayan conseguido a través de apuestas deportivas o de juegos de casino como el poker online.

Es decir, es obligatorio declarar los beneficios anuales que hayan proporcionado las apuestas en ese año, pagando impuestos sobre estos ingresos como en la base imponible general, sumándolos a los rendimientos generados por el trabajo (sueldos o ingresos laborales) y a las ganancias patrimoniales a corto plazo, puesto que estos ingresos no proceden de transmisiones patrimoniales, como por ejemplo, una herencia.

Así pues, se tributará en función del tramo de IRPF que le corresponda a cada usuario, tras sumar los premios obtenidos de las apuestas que, es importante aclararlo, no incluyen retención del IRPF. Para el ejercicio de 2015, los tramos de IRPF van desde un mínimo del 20% hasta un máximo del 47%, mientras que para 2016 serán desde el 19% hasta el 45%.

Qué novedades introduce la reforma fiscal en España

Una de las novedades de la reforma fiscal en España es aquella que hace referencia a la compensación de pérdidas y ganancias, independientemente del periodo en el que se generaron o la categoría a la que pertenezcan. De este modo, si el jugador ganó 1.000 euros durante el ejercicio 2015, pero perdió 200 euros, estará obligado a tributar sobre una base de 800 € en lugar de una de 1.000 €. Lo que está prohibido es deducir las pérdidas cuando éstas sobrepasan a las ganancias.

Por último, hay que recordar que si un usuario no alcanza el mínimo exigido para realizar la declaración de la renta, es decir, no supera el salario mínimo de media, únicamente estará obligado a declarar las ganancias derivadas del juego si exceden los 1.000 euros. En caso de que tenga que hacerse la declaración de la renta, será obligatorio tributar desde el primer euro que se obtenga.