18+ | Publicidad | Aplican T&C | Juega con responsabilidad

Casas de apuestas y equipos de fútbol, obligados a romper sus vínculos

El Ministerio de Consumo envió una advertencia a 25 clubes

Alberto Garzón, Ministro de consumo de España
Alberto Garzón, Ministro de consumo de España © imago images / ZUMA Wire, 10.07.2020

El Real Decreto impulsado por el Ministerio de Consumo que pretende regular la publicidad en el juego, está cada vez más cerca.

Consumo envía una misiva a 25 clubes advirtiendo de sus contratos con casas de apuestas

Desde el Ministerio se ha enviado una carta a los 25 clubes de 1ª y 2ª división que contemplan algún tipo de contrato de marketing con una casa de apuestas, para advertirles de la obligación de cerrar esos acuerdos cuando termine la presente campaña.

Consumo habría situado en el próximo 30 de agosto el día en el que entraría en vigor la prohibición para los clubes deportivos de promocionar marcas relacionadas con el juego, con la idea de que al menos esta temporada la puedan concluir. Cabe indicar que los clubes estaban pidiendo una moratoria de 2 ó 3 años para esta cuestión, ya que muchos de los contratos estaban firmados por más tiempo y quedan en una situación complicada.

El Ministro Alberto Garzón, principal promotor de esta ley, anunció hace unos meses que octubre sería el mes en el que se llevaría al Consejo de Ministros para pasar a su aprobación y por tanto a su inminente aplicación.

Práctica prohibición de la publicidad del juego

La Ley de publicidad del juego, que en principio iba a tener un carácter regulador pero posteriormente giraría hacia un punto mucho más restrictivo, prohibirá la publicidad del juego en todos los medios audiovisuales, prensa escrita, radio, internet,… con la salvedad de los spots que podrán emitirse entre las 01:00 y las 05:00 am.

El punto que más está dando de que hablar es la propaganda que varios clubes deportivos lucen en la parte frontal de sus camisetas, que con esta nueva ley pasaría a considerarse una actividad ilegal. Lo mismo sucede con los carteles en los estadios, las cuñas radiofónicas o la publicidad de la casa patrocinadora en la web oficial del equipo entre otras muchas posibilidades en todo tipo de canales de información.

La Liga perdería unos 80 millones de euros

Los clubes perciben unas cantidades de dinero muy elevadas de los operadores de juego, y muchos han encontrado en el sector el apoyo ideal para sacar adelante sus fichajes, las nóminas de los jugadores, impulsar el fútbol base o reformar las instalaciones.

La estimación de la cantidad que perderían los clubes se acerca a los 80 millones de euros, una cifra muy elevada que reduce la competitividad de nuestro fútbol respecto a otras ligas.

El impacto negativo económico no terminaría ahí, ya que los medios de comunicación también obtienen su parte al difundir los anuncios, así como desarrolladores y guionistas de spots, locutores, diseñadores de banners, blogueros, y un amplio perfil de trabajadores que viven del marketing en el juego.

Repercusión negativa en la economía

Que la Liga española tome esta medida, algo que no sucede en la Premier League o la Serie A que son nuestras principales competidoras, ayudará a que los clubes de esos países puedan pagar mejores nóminas y llevarse a las grandes estrellas. Entonces perderemos espectadores internacionales y por lo tanto ingresos y trabajo.

Para más inri, cuando veamos partidos de equipos extranjeros seguiremos viendo la publicidad sólo que sin que tenga ninguna repercusión económica para España.

La nueva ley está siendo muy criticada por llegar en el peor momento a nivel económico, cuando habría que defender cada puesto de trabajo bajo cualquier circunstancia. Tampoco se ha visto con buenos ojos que el juego público permanezca ajeno a esta prohibición, lo que hace pensar que la ley vaya en una línea ideológica más que como una respuesta a un problema real. De hecho no hay ninguna evidencia de que haya un problema en España de ludopatía, ni mucho menos de que los jugadores compulsivos vayan a dejar de jugar por no ver publicidad.