Cuotas de apuestas: explicación

Cuotas de apuestas
Uno de los primeros interrogantes que surge al momento de empezar a relacionarse con el mundillo del juego tiene que ver con cómo funcionan las cuotas de apuestas. Existen tres tipos de cuotas (decimales, fraccionarias y americanas), pero centraremos la explicación en torno a las primeras, ya que son las más utilizadas y reconocidas a nivel universal.

La cuota no hace otra cosa que estimar la probabilidad de que se dé un resultado determinado. Posteriormente, en el caso de un pronóstico acertado, servirá para dar con la ganancia obtenida a partir de dicho acierto. Por ejemplo, si la cuota elegida es de 2.00, significa que la casa de apuestas paga 2.00 euros por cada euro apostado. Entonces, si se apuestan 10 euros, la ganancia bruta ascenderá a 20 y la neta, a 10.

Cómo se calculan

Las casas de apuestas realizan estudios de lo más exhaustivos hasta finalmente llegar a las cuotas correctas para cada evento. Poniendo el ejemplo de un partido de fútbol, cada compañía cuenta con profesionales especialmente dedicados a recabar todo tipo de información previa (lesionados, suspendidos, alineaciones, estadísticas, etc.). De ese modo es que arriban a las probabilidades más finas en cuanto a los resultados posibles.

Para saber cuál es la probabilidad que la casa de apuestas asigna a cada resultado hay que llevar a cabo la siguiente fórmula: 100 / cuota. Entonces, imaginando un juego entre Barcelona y Celta, si la cuota correspondiente al Barcelona es de 1.22, significa que, para ese operador, el equipo catalán tiene un 81,96% de posibilidades de ganar. Esto se denomina probabilidad implícita.

En ese sentido, expertos afirman que sólo hay que apostar cuando se considera que las posibilidades reales son superiores a las que estipula la casa de apuestas según esta fórmula.

Cuotas y probabilidad

La probabilidad que constituye cada cuota es el puntapié ideal para entender cómo los operadores obtienen sus beneficios. La ecuación es muy sencilla y, siguiendo con el partido de fútbol, basta con calcular los porcentajes de las tres alternativas disponibles y sumarlos. Encontraremos que siempre supera el 100% y precisamente ahí está la ganancia para la empresa.

Para materializar la explicación anterior en un ejemplo, imaginemos que el Real Madrid visita al Atlético de Madrid en el derbi de la capital y que las cuotas son las siguientes: 3.50 por el triunfo colchonero, 3.00 por el empate y 2.25 por la victoria merengue. Al efectuar la fórmula detallada más arriba, las cuotas se traducirían en 28,57%, 33,33% y 44,44%, respectivamente. La suma de esos tres porcentajes da 106,34% y es ese excedente (6,34% en este caso) el que determinará los dividendos de las casas de apuestas, cuyos márgenes en esta cuestión generalmente rondan entre el 6% y el 10%.

La mutación de las cuotas

En la actualidad es muy frecuente que las casas de apuestas alteren sus cuotas en más de una ocasión entre que publican el evento y éste comienza. Esta situación responde estrictamente a los movimientos que los usuarios realizan. Teniendo en cuenta el desarrollo anterior, entendemos que estas compañías necesitan que haya equilibrio entre las diferentes posibilidades que presenta un evento en sí.

Por lo tanto, si muchos jugadores apuestan por un favorito con una cuota de 2.00 euros por cada euro apostado, ésta tenderá a bajar con el mero objetivo de compensar. En cierto modo, la casa de apuestas buscará persuadir a sus clientes para que inviertan de manera que el dinero jugado en cada una de las dos o tres alternativas (dependiendo del deporte) sea proporcional.