En la actualidad las
casas de apuestas en red cuentan
con
excesivos derechos sobre los usuarios de sus páginas,
es decir sobre sus clientes. Para fundamentar mi
opinión partamos del inicio de la
relación contractual
entre ambas partes.
Es cierto que
acceder o registrarse en una página de
apuestas (bookie) es realmente sencillo ya que con
cumplimentar los datos requeridos es
suficiente,
pudiendo engañar fácilmente a la empresa. Pero dicha
ventaja
se pierde en el momento decisivo de la relación
a favor de la
casa de apuestas, ya que para
retirar
los posibles beneficios obtenidos es necesario
verificar la autenticidad de los datos enviados.
En contra la casa de apuestas se guarda los derechos
a
restringir la apuesta del usuario, a
anular
la apuesta realizada por supuestos errores técnicos,
movilizar tus fondos,… en numerosas ocasiones, los
usuarios habituales de foros o páginas relacionadas
con
apuestas deportivas, hemos escuchado quejas de
compañeros reivindicando la
nulidad de una apuesta ganada.
Llegados a ese punto al usuario todo se le
vuelve en
contra, los servicios de atención al cliente de las
casas tratan de
desviar los problemas para no tener
que contestar al usuario o directamente para no querer
escuchar la opinión que este tiene sobre la nulidad
de la apuesta. En otros casos se centran en
desviar
la responsabilidad hacia los analistas con los que
es imposible conversar.
Es cierto que estas empresas deben tener ciertos
mecanismos de protección ante posibles timadores,
aprovechados,… pero no creo conveniente que tengan
el derecho a poder
restringir a un usuario por el
mero hecho de obtener beneficios. La actividad
empresarial de estas compañías es jugar con el “
riesgo”,
si ese riesgo les es adverso no pueden tener el derecho
a quitárselo de encima.
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