Podemos llamar a la estadística como el
resumen numérico de todos aquellos factores que son
contabilizables y que tenemos a la hora de valorar una apuesta. A pesar de lo que pueda parecer,
la estadística no nos dice nada respecto a los pronósticos.
El motivo de esta afirmación es que la estadística es
objetiva, pública y gratuita, o dicho
de otra manera, que en ese sentido estamos en igualdad de condiciones con los oddsmakers,
por lo que por ese camino
no podremos sacarles ventaja. Claro que la estadística tiene
múltiples interpretaciones, pero aún así es muy difícil sacar valor.
La estadística no lo es todo, ni tan siquiera es importante. Los factores que dan valor
a un
pronóstico suelen ser subjetivos,
difíciles de adivinar y de conseguir allá donde
un tipster puede llegar y un oddsmaker sin embargo no. No necesariamente porque su capacidad
pronosticadora se lo impida, sino porque una opinión a la hora de poner las cuotas le puede
suponer que el dinero entrante no quede balanceado correctamente. Recordemos una vez más
que el objetivo de este empleado es
asegurar beneficios a su empresa independientemente
del resultado final.
Hay que tener claro que la estadística no es más que un
dato histórico. Es decir, que los
siguientes eventos
no están reflejados en ella ni los guarismos tienen influencia sobre
eventos futuros. Si la estadística determinase los siguientes sucesos no habría más que
recurrir a ella y a una correcta interpretación para
acertar pronósticos, y eso, a lo que
algunos llamaron maná, no existe. Además de eso, la estadística valora resultados de
sucesos iguales, y nunca hay dos sucesos iguales en los deportes. Ni tan siquiera dos
partidos exactamente iguales entre dos equipos iguales y a la misma hora… en fin, poniendo
todos los factores iguales son idénticos. Siempre habrá algo que los diferencie.
Las rachas son
resultados iguales consecutivos. Solemos decir, “lleva una racha de cuatro
aciertos, lleva una racha de tres aciertos y diez fallos…”. Hay un concepto que no se debe
confundir entre
rachas y estadísticas: Las leyes de los grandes números nos dicen que en el
largo plazo
la probabilidad coincide con la realidad, pero eso no quiere decir que haya
sucesos imposibles. Es decir, si tiramos 10.000 veces una moneda, la posibilidad de que
salgan 10.000 caras consecutivas existe. Es sumamente difícil que esto suceda, pero la
posibilidad queda ahí. Llevado a números menores, que es donde quiero llegar, la gente
tiende a
sobreestimar las rachas. Es decir, que si un equipo lleva una racha de resultados
consecutivos, cuanta más larga sea esa racha la gente estima más posibilidades de que la
racha se corte cuanto más repetido sea el resultado que conlleva la racha. El problema está
en donde exactamente se corta dicha racha ya que cada suceso es totalmente independiente de
los anteriores, ya que estos no tienen en cuenta lo sucedido en el pasado. Conclusión,
dar
a la estadística su importancia, la que merece y no más, que en general es
poca.
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