La calidad de los picks y los resultados

escrito por Adrián
Siempre han dicho que el fin justifica los medios, pero no siempre hay que justificar todo a corto plazo cuando en el medio-largo plazo dichas justificaciones se nos quedan cojas de eficacia.

Un pick no es bueno o malo según su resultado final, sino según su planteamiento inicial. “Claro, ¿y que más me da a mí que inicialmente el pick sea bueno si he palmado pasta?”. En el corto plazo posiblemente esa pregunta no tenga una respuesta razonable, pero en el largo plazo sí, ya que las rachas se terminan y las leyes de los grandes números nos recuerdan que los experimentos reiterados nos dan el resultado esperado por las estadísticas.

Quiero decir, las apuestas con expectativa positiva de ganar (apuestas con valor) a largo plazo nos dan ganancias y en el corto plazo nos crean incertidumbre (como cualquier otra apuesta) y como a nosotros lo que debería importarnos es el largo plazo, sacaremos en conclusión que una apuesta es buena si tiene valor, independientemente del resultado.

Es muy importante para un buen apostante acatar esto que acabo de decir de cara a mantener intacta su fortaleza psicológica. Fruto de la incertidumbre del resultado de una apuesta simple a corto plazo existe la posibilidad de una mala racha. Esa mala racha puede hacernos variar la estrategia que tengamos para apostar.
Recordemos que la estrategia tiene que ser segura, tenemos que tener convencimiento positivo acerca de ella y tiene que ser fija. Si la estrategia es buena en el largo plazo tendremos ganancias, a pesar de no haber acertado todos los picks, tal vez ni tan siquiera la mitad, pero con una buena aplicación de stakes podemos llegar a los números verdes.

Perder una buena apuesta debe hacernos sacar conclusiones, pero nunca dudar acerca de la calidad de ella. La calidad es previa, nunca posterior y hay que evaluarla previamente. El hecho de perder dinero con buenas apuestas no debe sino hacernos pensar que por cada apuesta perdida tendremos un número mayor de apuestas ganadas.

Esa debe ser la psicología de un apostante, la optimista y matemáticamente cierta. Lo mejor de todo es que es una y otra son la misma.

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